Esperanza en el hospital
Esta semana Marije, junto con otras tres mujeres de la congregación de De Olijfberg, visitó el hospital local de Quevedo para repartir kits de higiene a pacientes necesitados. Los kits contenían artículos básicos como cepillos de dientes, pasta dental, alcohol y otros productos de higiene: cosas que en este contexto suelen faltar, pero que tienen un gran valor.
Durante la visita también tuvieron la oportunidad de orar personalmente por los pacientes. Cada cama contaba una historia de dolor, vulnerabilidad y esperanza. El hospital se encuentra en un estado preocupante: no hay cortinas en las ventanas ni entre las camas, por lo que la privacidad casi no existe. La pintura se está descascarando de las paredes, y debido a la situación de seguridad, los pacientes no pueden recibir visitas.
Entre los pacientes había un joven que había sido apuñalado por encima del pecho, y otro hombre que había sido mordido por una serpiente. En estos momentos conmovedores, Marije señaló la gracia de Dios: que estas personas habían sido preservadas con vida. Al mismo tiempo, fue una invitación a buscar al Señor, justamente en tiempos de necesidad.
Las mujeres esperan recibir permiso para visitar este lugar con más frecuencia. No solo para ofrecer ayuda práctica, sino sobre todo para llevar luz, amor y oración a un lugar donde la desesperación suele predominar.
“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” Salmo 34:19
Gracias por sus oraciones y su interés. Juntos podemos sembrar esperanza, incluso en los lugares más vulnerables.
